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Aquí estamos en un año nuevo, un libro con 365 páginas en blanco que solo tu debes escribir.

No permitas que nadie agarre el lápiz.

Y mientras tanto….

Repasamos todo lo ocurrido, encontramos cosas buenas y otras que no lo fueron tanto, pero que al fin y al cabo han hecho que estemos aquí. Repasando nuestro año, sopesando lo bueno y lo malo, pensando en qué cosas debemos cambiar y en qué cosas hemos acertado. Un año más, pero un año especial. Quizás este año hemos aprendido que la vida no es como pensábamos y que debemos de cambiar el modo de verla y de vivirla.

Nos preguntamos…. podremos?

Cambiar los valores o pensar cómo somos, es dejar de ser nosotros? Buen dilema.

Quizás eres idealista, quizás eres optimista, te agarras a cosas con gran fe y gran integridad. Te das cuenta de que el mundo no es así. Sobreviene una crisis?

Qué debo cambiar para adaptarme a este mundo?

Estaré en un error o iré por el camino correcto?

La vida te enseña cada día, pero es ahora cuando recapitulamos y sopesamos todo aquello vivido. Cerrar un ciclo tiene eso: pensar sobre ello, dejar atrás aquello que no sirve y utilizar lo que sí que nos vale. A veces nos cuesta dejar atrás ciertos valores que creíamos parte de nosotros. Es complicado. Nos enseñaron así y nos agarramos a ellos, pero el paso del tiempo nos va diciendo que quizás errábamos, fuimos demasiado idealistas, y la vida es otra cosa.

La vida da palos, muchos. Decepciones, no sabes cuántas. Pérdidas, muy dolorosas. Puedes estar sin estar, vivir sin sentir, sentir desgarrarte y a la vez llevarte al extremo opuesto, vivir sintiendo al máximo, emocionarte, estando y compartiendo. Tremendo caos.

Entonces… hacia dónde vamos?

Comenzamos el año, llegan los propósitos o las ilusiones para la nueva época que vamos a vivir. Llenos de ganas de dejar atrás lo malo y reforzar lo bueno. Sabemos qué debemos hacer, lo hemos pensado miles de veces y algunas cosas las hemos conseguido, otras no tanto, pero que no falten la ilusión, las ganas y la motivación.

Realmente es un día más, pero viviendo en una sociedad marcada por los tiempos, llega el momento de cerrar y de abrir. A muchos esta época nos traslada a momentos más intimistas, sobre todo a medida que crecemos. Cuando somos jóvenes jamás se nos ocurriría este pensamiento, estamos más en el presente y en seguir adelante hacia nuestras metas. Grandes sueños, grandes esperanzas. Es una pena.

Nos hemos olvidado de lo que éramos y nos volvemos más melancólicos. La vida pasa y observamos que las metas no siempre se logran. Duro aprendizaje.

Duro, sobre todo, porque se hace desde el sufrimiento: los acontecimientos evolutivos se acumulan y eso nos va marcando, nos hace más realistas y menos ilusionistas.

Queríamos una vida perfecta, y nos damos cuenta de que, desgraciadamente, eso no existe. Bienvenido a la época adulta.

Pero que eso no te desanime. La vida son pequeños instantes, tuyos, solo tuyos. Las emociones son tuyas y los miedos también. El aprendizaje te ha dicho que las cosas no siempre son como querías, y eso desmoraliza. Que no lo haga. Al fin y al cabo, la vida es tuya y no depende del otro, depende de ti. De cómo te sientas tú y de cómo vivas tú. El de al lado tendrá lo suyo, que quizás no tenga que ver con lo tuyo, o sí.

Pero qué puedes hacer tú? Pues la respuesta es estar bien tú, solo tú y desde ahí empezar a caminar. Deja de mirar al de al lado y céntrate en ti mismo, qué necesitas, qué quieres, hacia dónde vas y hacia dónde quieres proyectarte. Ahí.

Al estar bien podrás estar mejor con los demás; solo queriéndote a ti mismo podrás emanar esa energía que te hará brillar y ser realmente el protagonista de tu vida. Ese es el secreto, el protagonismo.

Cuándo se lo diste al de al lado? Volvemos al error. Ya sea en trabajo, social o emocionalmente, no podemos dar el protagonismo de nuestra vida a quien no lo tiene.

Equilibrio, sí. Egoísmo sano, sí. Dejar de ser, no.

Por eso para este 2018 vamos a proponernos volver a ser nosotros. Brillemos, consigamos estar bien a nivel personal para así estarlo a todos los niveles, afectivo, familiar, laboral y social.

Cada uno tiene la historia de su vida, mejor o peor, pero la suya. Hemos tomado decisiones, mejores o peores, pero nuestras; pensamos que eran las correctas y si no lo fueron, por qué seguir en ellas?

Si nos hacen sufrir, dejémoslas atrás, pasado el dolor se estará mejor. Se trata de intentar ser felices. Vamos a conseguirlo. No todo tiene que ser perfecto, pero podríamos rozarlo, se puede.

Te prometo que todo parte de estar bien con uno mismo, y ahí volvemos al principio: nuestros valores, inculcados, quizás erróneos o no? Habrá que valorar y adaptar

Qué va contigo? Lucha por aquello que te hace bien. No te preocupes si tienes dudas, interiormente sabes perfectamente qué es, sientes el bienestar desde dentro, y si no lo es, sientes la ansiedad y el dolor. No tengas miedo al cambio; es normal, asusta, pero podrás.

Que es duro? Claro

Quién dijo que fuera fácil? Pero …sabes lo bien que estarás después? Aquellos que lo han logrado pueden decírtelo, y aquellos que no los verás.

Hacia dónde queremos ir? Pues hacia el camino de la felicidad.

Te animo a que este 2018 te traiga, con tu esfuerzo, lo propuesto hoy.

Cambios hacia el bienestar que tanto llevas buscando, pero recuerda que parte de ti, solo de ti. Escúchate, siéntete y empieza a meditar sobre lo leído. Los cambios empiezan con pequeños detalles, no hay que hacer grandes transformaciones, solo ver las cosas de forma diferente te hace sentirme mejor.

Haz cosas por ti..

Amate, quiérete, mímate y verás que empieza ocurrir

Quieres probar?

Hoy comienza una nueva vida para TI.

Un fuerte abrazo de Anabel y Carlos