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Ley del proceso

El liderazgo se desarrolla diariamente, no en un día.

La capacidad de dirigir e influir en otras personas es una combinación de habilidades que pueden ser aprendidas y mejoradas, pero esa mejoría no se logra en un solo día, o en una sola semana, si no gracias a la perseverancia durante varios años: los líderes exitosos son aprendices toda su vida. Trabajar con perseverancia y consecuentemente, de manera disciplinada siempre funciona si tenemos paciencia.

Anne Scheiber

Esta ancianita que vivió 101 años, legó a su muerte en 1995 a la Universidad de Yehsiva 22 millones de dolares que había ahorrado como una hormiguita de un escaso sueldo, vivió en un pequeño y descuidado cuarto de Manhattan. La señora Scheiber vivía del seguro social y de una pequeña pensión, que, a pesar de tener un título en Derecho y de hacer un trabajo excelente, nunca obtuvo ascenso. Ella, era un modelo del ahorro, nunca gastó dinero para sí misma . Ilustra esta historia el valor real de la perseverancia: convertir un pequeño sueldo en una gran fortuna.

Larry Bird

El famoso jugador de la NBA practicaba 500 tiros libres todas las mañanas, antes de ir a la escuela, lo que lo convirtió en un jugador sobresaliente.

Su proceso y perseverancia lo llevo a ser uno de los grandes iconos de la NBA en los años 80, aún hoy es recordado por mucho como unos de los más grandes de la historia del basket en todo el mundo.

Larry Bird  y sus compañeros hicieron de los Boston Celtics uno de los equipos de referencia en esa década y que competía por los anillos con los Chicago Bulls de Michael Jordan.

Theodore Roosevelt

Roosevelt fue uno de los más fuertes, física y mentalmente, pero no comenzó así. Cuando niño era débil y enfermizo. Sufría un asma debilitante, tenía muy mala visión y era terriblemente delgado. Cuando tenía 12 años, su padre le dijo:

Tienes la mente, pero no el cuerpo, y sin la ayuda del cuerpo, la mente no puede llegar tan lejos como debiera. Debes desarrollar el cuerpo.

Y Roosevelt lo hizo. Comenzó a dedicar un tiempo. Todos los días a cultivar su cuerpo y su mente. Se ejercitaba con pesas, caminaba, patinaba sobre hielo, cazaba, remaba, montaba a caballo y boxeaba. Cuando se graduó de Harvard, estaba listo para entrar a la política.

Su camino a la presidencia fue de crecimiento lento y continuo. Mientras sirvió en varias posiciones, desde jefe de policía en la ciudad de Nueva York hasta presidente de Estados Unidos, siguió aprendiendo y creciendo. Se mejoró a sí mismo y con el tiempo llegó a ser un líder fuerte. Esto prueba que vivía según la Ley del Proceso.

Todo el mundo tiene el potencial para ser un Líder, pero no es algo que se alcance de la noche a la mañana. Se necesita Perseverancia y toda una vida.

 

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La perseverancia es el camino seguro hacía el éxito.

 

Nosotros te enseñamos el camino.