+34 626623400 info@anabelycarlos.com
Seleccionar página

A veces nos gustaría congelar el tiempo y que éste se detuviera, pero eso es imposible, porque si hay algo que la vida no hace es detenerse.

Todas nosotras dejamos hace mucho tiempo de ser esas niñas que pasaban las tardes jugando en la calle, o aquellas jovencitas que pisaban por primera vez una discoteca.

Y acaso lo necesitamos? Pasamos los veinte, los treinta, Sí y qué?

Eso lo único que significa es que tenemos un largo camino transitado a nuestras espaldas, pero no menor que el que nos queda por recorrer.

A los 40, algunos hablan de una segunda adolescencia, otros incluso de un despertar existencial, cuando no sexual. Somos como aquel río que fluye sin detenerse y lo maravilloso es que lo podemos cruzar muchas veces y en cada una de ellas estaremos ante un río diferente.

Todo lo dicho está muy bien, pero siempre tiene que haber un pero y esta evolución no se hace sobre tierra desierta, partimos de un terreno labrado, de un cuerpo, de un alma que ha ido pagando un peaje a la vida año tras año. Y aunque algunos de los cambios que experimentaremos en estos años no sean de nuestro agrado, es lo que hay y lo mejor es aceptarlo.

0mujerr

Sí como si fuésemos adolescentes y dado que éstas participan en los principales procesos metabólicos de nuestro cuerpo, el efecto de estos cambios se hará notar.

Tanto en la pre como en la menopausia, nuestro organismo ralentizará la segregación de algunos tipos de hormonas y segregará otras nuevas. Así que no os llevéis las manos a la cabeza porque vienen curvas, sofocos, sudores nocturnos y se reduce la producción de estrógenos.

Mayor sequedad y flacidez de la piel, perdida de masa muscular, perdida de calcio en los huesos, cambios emocionales, tendencia a la hipertensión, aumento del temido colesterol, dolores de columna, osteoporosis o pérdida de masa ósea, puede producirse insomnio, mareos, vértigo, disminución de la tasa metabólica de nuestro cuerpo, etc.

Ojo con esto último! Porque aquí está la respuesta a porque nos cuesta tanto perder peso pasados los 40 – 45 años. Si la masa grasa de nuestro cuerpo aumenta y a la vez el gasto energético diario que hacemos disminuye, blanco y en botella.

No quemamos lo mismo y nuestro cuerpo precisa menos para seguir funcionando, por lo que el objetivo será aumentar esa tasa con una mayor masa muscular activa. Más actividad y dieta equilibrada. Recordad menos músculos, menos calorías gastamos.

Nuestro cuerpo es una maquina de precisión y si recordáis bien lo que nos costó aterrizar en la etapa reproductiva y lidiar con la adolescencia, abandonarla ahora no va a ser sencillo. Pues para empezar no todas las mujeres están dispuestas ni siquiera a aceptarlo y pretenden luchar contra su propio reloj biológico.

Ya os digo desde aquí qué es una batalla perdida, porque esto no se detiene y lo que empieza ahora se acentuará al acercarse los 50.

Dichosas hormonas!

0mujer40blog

 Pues parece ser que sí, pues si nuestro cuerpo se preparó en la pubertad para poder reproducirse, ahora hace lo contrario. Inicia un largo periodo de transición o climaterio en el que determinadas señales nos indican que el nivel estrógenos disminuye y con ello se acerca la menopausia o cese definitivo de la menstruación.

No todas reaccionamos igual a esta involución pero las manifestaciones físicas son inevitables. Ya hemos nombrado algunas, pero me gustaría incidir en una de ellas, el aumento de la grasa corporal que a los 40 años se calcula en una media del 33%, mientras que a los 50 será del 42%.

Así que más movimiento y ejercicio que los hábitos y un estilo de vida sedentario aceleran este proceso y luego nos quejamos de que ganamos peso.

Muchas de nosotras nos llevaríamos una sorpresa si nos calculasen la edad metabólica real que tiene nuestro cuerpo, porque podemos estar obligándolo a trabajar como si tuviésemos 50 años o más.

Pues el primero cambio y más evidente es que se suele ganar peso, se pierde masa muscular y para rizar el rizo la redistribución de la grasa en nuestro cuerpo se acentúa en el abdomen. Sí la tripita.

Y ya para deprimirnos del todo la flacidez de brazos y piernas avanza, junto con una mayor dificultad para recuperar la elasticidad de nuestra piel. A estas alturas las primeras arruguitas y manchas en la piel ya son lo de menos, porque sino nos cuidamos  todos estos cambios pueden ser muy notables.

Y no hace falta que nos lo diga un médico, ya sabemos todas que necesitamos llevar una dieta rica en fibra y equilibrada, beber suficiente agua, controlar el alcohol, tabaco, café, dulces y abandonar la comodidad del sillón y caminar, correr, ir al gimnasio… Lo que os vaya mejor pero en movimiento.

0mujer40y

Y tenemos algo que celebrar?

Pues sí, porque precisamente todo lo que hemos nombrado tiene que servirnos de acicate para activarnos y prepararnos. Yo no os digo que acabemos viviendo una segunda adolescencia, pero cuando seamos conscientes de que hasta nosotras tenemos fecha de caducidad, esa aceptación nos permitirá mimarnos más si cabe.

No somos jóvenes, no somo viejas, somos lo que sintamos ser.
Aprovechemos esta revolución hormonal para hacer la nuestra propia

Por qué no replantearnos las cosas y hacer un balance serio de nuestra vida?

Protestar, reclamar y luchar por cómo queremos ser. A los cuarenta llega la segunda adolescencia, que después de haber cumplido dos veces veinte años o más, asistimos a una segunda adolescencia que continúa de manera indefinida.

Una energía nueva debe guiar entonces nuestros pasos para afrontar los cambios y no angustiarnos por ellos.

Podemos hacer de todo, no hay porque ceder al desanimo, simplemente replantearnos las cosas de una forma diferente o incluso tomar como referencia otros patrones.

A mí me parece increíble vivir una segunda adolescencia, en la que una mujer es sabe lo que quiere, ha comprendido que el tiempo es finito y es imposible atesorarlo porque siempre se escapará de nuestras manos, percibe el camino que queda por delante como una oportunidad y sobre todo no se convierte en tierra yerma sino que puede concebir los proyectos, planes y sueños que esté dispuesta a permitirse.
Seguro que todas vosotras tenéis espíritu, belleza, experiencia, valentía, maestría e imaginación para vivir esta segunda adolescencia como una ventana hacia cosas maravillosas.

Si te ha gustado el post puedes comentarlo, estaremos encantados de contestarte y compartirlo en las redes sociales.

Nuestros contactos.

Skype: csaninp

E-mail: info@anabelycarlos.com

Un fuerte abrazo de Anabel & Carlos.