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Quiero compartir esta nueva etapa que comienza hoy.

MIS 50 AÑOS.

Un número que  doy las GRACIAS por llegar a el.

Es un privilegio que much@s no pueden disfrutar.

Una etapa donde la belleza, la firmeza, la experiencia, las lágrimas, las risas, el dolor, la tristeza, las alegrías, las personas que se bajaron del autobús de mi vida, las que siguen, las nuevas que se han subido y la gran mochila que pesa sobre los hombros con todas las vivencias de estos años pasados.

Es una nueva etapa donde se lo que quiero y como conseguirlo.

Para donde voy y a donde no quiero volver.

Donde he aprendido a perdonar, no porque lo merezcan si no porque me merezco liberar de pesos y mochilas innecesarios que otras personas han colgado en mi vida.

Suelto y fluyo en una nueva vida, en un nuevo recorrido.

Se por donde pisar y con quien caminar.

Ya he llegado a los 50 años. Me miro en el espejo y me asombro porque no reconozco del todo ese rostro.

Cuándo aparecieron todas esas arruguitas? De dónde sale esa flacidez?

Ayyyy esa papada no estaba ahí y las ojeras

Pero, si miras bien, la luz de tus ojos es la misma. Han pasado 50 años pero tienes sueños y metas que no han variado.

 

Cumpliste algunas y otras inesperadas, algunos planes se derrumbaron y otros aparecieron por sorpresa.

Quizá no eres quien planeaste ser o quizá sí, has tenido la inmensa fortuna de llegar donde querías, pero … todo ha pasado tan rápido!

Y cuando te miras en el espejo, allí está todavía esa niña que te devuelve la mirada inquieta y revoltosa aunque tengas 50 años.

Eres una adulta en la mediana edad, tu cuerpo responde todavía muy bien aunque aún no has entrado en la menopausia, que te vuelven loca.

De eso de las hormonas ya sabes todo.

Te acuerdas cuando cambió todo por primera vez con la menstruación?

Pensabas que TODA la vida así era demasiado y ahora añoras la regularidad hormonal de tus 30 o quizás no.

Y aquella panza maravillosa en la que tu bebé, ahora adolescente o ya adulto, cuando te pateaba sin piedad antes de nacer.

Sueños, planes, miedos, complejos, sin razones y rebeldías. Aparentemente todo ha quedado atrás cubierto por la señora madura que los otros ven… pero en el fondo sabes que eres la misma.

La misma nena que quiere seguir jugando, necesita que la mimen de vez en cuando, que la dejen ser y crean en ella.

Acaso tienes Sueños sin cumplir con 50 años?

Es el momento de retomar el contacto contigo misma y esa parte de ti que nunca perdió la ilusión y la fuerza.

A que tienes miedo? Que puede ser más doloroso de lo que has vivido?

Sí, es cierto, si no temes un poco, es que tu sueño no es tan grande. Pero esos 50 años de experiencia que llevas a cuestas son tu mejor riqueza.

Y, a la hora de amar… permite también que tu pasión salga a flote. No hay nada ridículo en amar con locura, no importa la edad ni el aspecto.

Sé fiel a ti misma, no importa lo que otros vean o digan.

No dejes de estar orgullosa de tu niña interior.

Ama con la inocencia de los 15 años y la pasión de los 30.

Déjate mimar, déjate cuidar, déjate agasajar.

Cuida tu salud de mujer de 50 años y deja que la niña en ti se ocupe de lo que puedes o no puedes hacer.

Cuando te mires en el espejo, no dejes de buscar tus ojos y reconócete.

Ya todos saben que eres una mujer madura de 50 años. Ahora es el momento de mostrar qué es lo que puedes hacer con eso.

Juega, disfruta, planea. Vuelve a reír a carcajadas y hacer travesuras.

No hay nada tan ridículo que no puedas hacerlo.

No hay nada imposible. Tu niña interior lo sabe y tu mujer exterior de 50 años también.

Fíjate!

Eres una mujer hermosa y sabia.

Imagina la cantidad de cosas que puedes hacer ahora que antes no podías. Deja que tu inocencia y tu ilusión te guíen en esos proyectos que dejaste al margen.

Deseo que te haya gustado este post, espero tus comentarios.

Un fuerte abrazo de Anabel