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Quien tiene un perro en su vida, conoce el amor incondicional, la ternura, la humildad, el saber apreciar una simple mirada de sus ojitos tiernos, una simple caricia, un lametón en el momento que menos te lo esperas, como diciéndote…..

Estoy aquí contigo, quédate tranquilo que todo está bien, yo te protejo….

Este tipo de cosas solo las sabemos apreciar las personas que amamos y convivimos con ellos.

Muchas de las personas que lean esto entenderán lo que escribo y la pasión con cual lo hago cuando hablo de los perros, aunque es muy respetable la opinión de lo contrario, ya que hay personas que no les gustan los animales y mucho menos los perros, por lo cual no estarían dispuestos a convivir en casa con ellos.

Quien tiene en su vida a un perro tiene una fortuna.

Esta es una afirmación que a muy pocos les sorprenderá, sobre todo a quienes han gozado de la compañía de un ángel de cuatro patas y se han empapado de la magia que tienen estos maravillosos seres.

Recibimos un cariño intenso, incondicional y único por parte de ellos. Se convierten en nuestra familia, en niños eternos de tremenda sabiduría e inmensa inteligencia emocional, pues acaban siendo los mejores conocedores de nuestras costumbres, sentimientos y pensamientos. Los mejores conocedores y los mayores merecedores de nuestras sonrisas.

Con solo una mirada ellos descifran nuestro estado emocional, nos acompañan, nos divierten y nos hacen sentir especiales, únicos e imprescindibles. Así, con sus particulares leyes de propiedad y sus lindos ojitos suplicantes, consiguen de nosotros hasta lo que juramos que jamás permitiríamos.

Seguro que cuantos de nosotros, nos dijimos…No vas a subir y mucho menos a dormir en nuestra cama..A que si??

Y acaban por tener casi toda la cama para ellos, incluso se ponen en medio de la pareja por si hay unas palabritas jijijiji eso pasa.

O en tu sofá favorito…De la noche a la mañana ya le pertenece y que tan a gusto se echan su siesta.

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Es así, nuestros animales nos educan, domestican o adiestran, como prefiramos llamarlo. Ellos ponen los principios de la convivencia por los propios derechos acaba convirtiéndose en una tierna y divertida pelea.

Estas serían algunas de las normas que te escribiría en la pizarra tu mascota…

Y aunque no lo hagan una mirada vale más que mil palabras….

Debes darme a probar cada cosa que comas.

No me llames y me metas al cuarto de baño bajo ningún concepto.

No volverás a hacer tus necesidades solo en el cuarto de baño nunca más, siempre te acompañaré.

No me digas que me calle cuando me pongo a ladrar tengo mis motivos….Algo está pasando ahí fuera, aunque TU no te des cuenta.

Me dormiré en cualquier lugar de la casa, preferiblemente donde más te estorbe.

No puedes entrar en casa oliendo a otros perros y pensar que eso no va a tener consecuencias y muy graves…El perfume a perro, solo el mío.

Déjame salir fuera cada vez que te lo pida, incluso si acabo de entrar. Es necesario que me cerciore de que he olido todo correctamente y no se me olvidó nada para el paseo de la tarde.

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Tienes permiso para dormir en la cama, pero no hace falta que me muevas, lo mejor es que te pongas en una esquina y no me molestes para que yo me sienta cómodo.

Si cae al suelo es MÍO y te miraré mal si te adelantas y no me dejas cogerlo.

No pienses en abandonar una habitación sin mí.

Sea perro, gato, etc  compartir nuestra vida con un animal es una bendición, pues nos enseña a respetar, amar y estructurar la vida de otra manera. Hay muchas personas que piensan que tener un animal te limita, pues por ejemplo no puedes ir a cualquier lugar con ellos de vacaciones o tienes que tener en cuenta muchas otras de sus necesidades.

Pero quien tiene un perro o cualquier otro animal siente a este como parte de su familia y los sentimientos compensan todos esos “pequeños inconvenientes”. Es cierto que si no compartiésemos la vida con ellos nuestra cartera estaría más llena, pero nuestro corazón estaría más vacío.

Lo que te aportan emocional y físicamente supone una riqueza enorme que no puede compensarse ni con todo el dinero del mundo. Así, aprender lo que es tener un animal, comprender cómo se les quieres y completar nuestra familia con su presencia es una oportunidad que todos deberíamos tener en nuestra vida.

Eso sí, siempre con conciencia y respeto, sabiendo como saben los amantes de los animales que cuidar y querer a uno de ellos es una resposabilidad que no puede dejar de atenderse y que nos ofrece la posibilidad de adquirir un gran conocimiento en diversas áreas de la vida.

Porque sobre todo nuestra mayor riqueza cuando disfrutamos de su compañía es la emocional, la cual es incomparable y nos hace inmensamente felices.

Esa es nuestra mayor fortuna.

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Los cuidados necesarios, en la salud, la alimentación, el deporte, los amiguitos, son parte de la vida diaria de tu perro, como una persona más de la familia, así que yo siempre digo a todas las personas que deciden tener o regalar un perro, que no es un juguete que puedes dejar olvidado en una habitación después de jugar con el…

Necesita todos los cuidados y mimos como una persona.

Es un gran responsabilidad el tener un perro, es parte de la familia y piensa si a un miembro de tu familia, lo dejarías sin atender.

Yo adoro, amo a los perros y a mi peludita Lisy la quiero con toda mi alma. Mi vida no sería la misma si ella no estuviese a mi lado.

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Un fuerte abrazo de Anabel & Carlos.